Grúa de techo para ir de la cama al baño: cómo funciona y cuándo merece la pena

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Cuando una persona pierde movilidad, ir de la cama al baño puede convertirse en uno de los momentos más complicados del día.

No se trata únicamente de recorrer unos metros. Puede ser necesario ayudarla a incorporarse, pasarla de la cama a la silla de ruedas, llevarla hasta el baño y realizar una nueva transferencia para utilizar el WC o la ducha. Después hay que repetir el proceso para volver.

Cuando esto ocurre varias veces al día y la persona apenas puede colaborar, el esfuerzo para el familiar o cuidador puede llegar a ser considerable.

Una grúa de techo con recorrido entre el dormitorio y el baño permite plantear estas transferencias de otra manera: la persona se eleva mediante un sistema de soporte y se desplaza siguiendo un carril instalado en el techo, evitando que el cuidador tenga que cargar físicamente con su peso.

¿Se puede instalar una grúa de techo entre el dormitorio y el baño?

En muchas viviendas, sí.

Una grúa de techo no tiene por qué limitarse a un pequeño carril situado encima de la cama. El recorrido puede diseñarse para comunicar distintos puntos de transferencia e incluso diferentes habitaciones, siempre que las características de la vivienda y del sistema elegido lo permitan.

Por eso, antes de diseñar una instalación conviene hacerse una pregunta muy sencilla:

¿Qué recorrido necesita realizar esta persona todos los días?

Si las principales transferencias se producen entre cama, silla de ruedas y baño, tiene sentido estudiar el conjunto y no únicamente instalar una grúa encima de la cama.

La estructura del techo, la distribución de las habitaciones, las puertas y el espacio disponible condicionarán la solución final. Tener un falso techo o una puerta entre ambas estancias no significa por sí mismo que la instalación sea imposible.

En nuestro artículo “¿Se puede instalar una grúa de techo en cualquier vivienda?” explicamos con más detalle los aspectos técnicos que deben estudiarse antes de una instalación.

¿Cómo funciona el recorrido de la cama al baño?

El funcionamiento es más sencillo de lo que muchas familias imaginan.

La persona se eleva desde la cama utilizando un arnés adecuado o un sistema de soporte corporal como SureHands. El motor de la grúa realiza la elevación y después permite desplazar al usuario siguiendo el recorrido del carril.

De esta forma pueden reducirse algunas transferencias intermedias.

Por ejemplo, en lugar de realizar cama-silla, desplazarse hasta el baño y hacer después otra transferencia silla-WC, una instalación correctamente diseñada puede permitir llevar a la persona directamente hasta el punto de transferencia necesario.

Esta diferencia puede parecer pequeña hasta que pensamos que hablamos de movimientos que se repiten todos los días del año.

Ahí es donde una grúa de techo deja de ser simplemente una ayuda para levantar a una persona y pasa a convertirse en un sistema de movilidad dentro de la vivienda.

¿Se puede utilizar una grúa de techo sobre el WC?

Sí, siempre que la instalación se haya diseñado para ello.

De hecho, el WC es uno de los puntos donde una grúa de techo puede resultar especialmente útil, porque la transferencia desde una silla de ruedas puede ser complicada cuando la persona tiene una movilidad muy reducida.

El carril puede permitir posicionar al usuario en la zona necesaria para realizar la transferencia de una forma mucho más controlada.

Aquí también adquiere mucha importancia el sistema de soporte utilizado. Existen diferentes tipos de arnés, incluidos modelos que facilitan determinadas tareas de higiene, y otras soluciones como SureHands.

No todas las personas necesitan el mismo nivel de soporte. El control de tronco y cabeza, la movilidad que conserva el usuario y su capacidad para participar en la transferencia deben tenerse en cuenta antes de elegirlo.

¿Y para acceder a la ducha?

También puede estudiarse el acceso a la zona de ducha, aunque en este caso es especialmente importante diseñar correctamente el baño y utilizar equipamiento adecuado para un entorno húmedo.

Si una familia está pensando en adaptar el baño e instalar una grúa de techo, lo ideal es valorar ambas actuaciones conjuntamente.

La posición de la ducha, el WC, los espacios de maniobra y el recorrido del carril están relacionados. Diseñarlos al mismo tiempo puede dar como resultado un baño mucho más funcional que intentar incorporar posteriormente una grúa a una distribución que ya está cerrada.

SureHands o arnés: dos formas de plantear la transferencia

El arnés es probablemente el sistema que más personas asocian a una grúa. Envuelve y sostiene al usuario durante la elevación y puede proporcionar distintos niveles de soporte según el modelo elegido.

Pero no es la única posibilidad.

SureHands utiliza un soporte corporal específico que permite realizar determinadas transferencias sin tener que colocar un arnés convencional de la misma forma en cada movimiento.

Esto puede resultar especialmente interesante cuando las transferencias entre cama, baño y silla se realizan varias veces al día, ya que puede simplificar el proceso y hacerlo más ágil.

Además, dependiendo de las capacidades del usuario, SureHands puede favorecer su participación durante la transferencia y proporcionar una experiencia diferente a la de un arnés tradicional.

No se trata de decidir de forma general si un sistema es mejor que otro. Se trata de estudiar qué solución resulta más cómoda, segura y práctica para esa persona concreta.

Por eso es importante conocer las dos posibilidades antes de elegir una grúa únicamente por sus características técnicas.

¿Puede una sola persona utilizar una grúa de techo?

Esta es una de las preguntas más frecuentes entre familiares y cuidadores.

Una de las principales ventajas de una grúa de techo es precisamente que reduce considerablemente la manipulación física durante la transferencia. El sistema realiza la elevación y el cuidador puede concentrarse en acompañar y posicionar correctamente a la persona.

La asistencia necesaria dependerá siempre de las capacidades del usuario y del sistema instalado, por lo que no puede afirmarse que todas las transferencias puedan realizarse siempre con un único cuidador.

Pero sí cambia algo fundamental: la transferencia deja de depender de que alguien sea capaz de levantar físicamente a la persona.

Y eso puede suponer una diferencia enorme en el cuidado diario.

¿Cuándo merece la pena instalar una grúa de techo entre la cama y el baño?

Más que fijarnos únicamente en el diagnóstico o el grado de dependencia, conviene observar cómo es el día a día.

Si cada visita al baño obliga a realizar varias transferencias, si cada vez cuesta más levantar a la persona, si el cuidador empieza a sufrir molestias físicas o si una grúa móvil resulta difícil de maniobrar por falta de espacio, merece la pena estudiar una solución de techo.

También hay que tener en cuenta la frecuencia.

Una transferencia complicada que se realiza excepcionalmente no tiene el mismo impacto que un movimiento que se repite varias veces cada día.

Cuando existe un recorrido habitual cama → baño → cama, diseñar un sistema específicamente para ese trayecto puede simplificar considerablemente la rutina.

No se trata solo de llegar al baño

Cuando una familia empieza a buscar una grúa de techo suele hacerlo porque existe un problema muy concreto: cada vez resulta más difícil mover a la persona.

Pero una instalación bien planteada puede resolver algo más importante.

Puede reducir transferencias innecesarias, liberar espacio en la vivienda y disminuir el esfuerzo físico que soporta el cuidador cada día.

Por eso, antes de decidir dónde colocar un carril, conviene estudiar el recorrido completo de la persona: cama, silla de ruedas, WC, ducha y demás puntos donde necesita realizar transferencias.

En Aidmoving estudiamos las necesidades del usuario y las características de la vivienda para diseñar la solución de transferencia más adecuada, incluyendo grúas de techo, arneses y sistemas SureHands.

Porque una buena instalación no consiste simplemente en colocar una grúa.

Consiste en conseguir que movimientos que hoy resultan difíciles vuelvan a formar parte de la rutina diaria de una forma mucho más sencilla y segura.

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