Cuando una persona pierde movilidad en las piernas o en los brazos, hacer ejercicio deja de ser tan sencillo como caminar, utilizar una bicicleta estática o seguir una rutina convencional.
Pero tener poca movilidad no significa necesariamente tener que renunciar al movimiento.
Los equipos MOTOmed están diseñados para facilitar el entrenamiento de personas con movilidad reducida. Dependiendo de las capacidades del usuario, permiten realizar movimientos de forma pasiva, asistida o activa, incluso desde una silla de ruedas.
Esta es precisamente una de sus principales diferencias frente a una bicicleta estática o un pedalier convencional.
Pero ¿cómo funciona realmente MOTOmed? ¿Puede utilizarlo una persona que apenas mueve las piernas? ¿Es solo para centros de rehabilitación o también puede tener sentido en casa?
¿Qué es MOTOmed?
MOTOmed es un equipo de cinesiterapia motorizada pensado para facilitar el movimiento de las extremidades en personas con movilidad reducida.
Aunque visualmente algunos modelos puedan recordar a una bicicleta estática, el concepto es diferente.
En una bicicleta convencional, es la persona quien debe generar el movimiento. En un MOTOmed, el propio equipo puede movilizar las piernas o los brazos cuando el usuario no puede hacerlo por sí mismo y adaptar posteriormente el entrenamiento cuando empieza a participar.
Esto permite trabajar con personas que tienen niveles de movilidad muy diferentes y adaptar el ejercicio a las capacidades que conservan.
Además, determinados equipos pueden utilizarse desde la propia silla de ruedas o desde una silla estable, evitando tener que realizar una transferencia a una máquina de ejercicio convencional.
¿Cómo funciona un MOTOmed?
Una de las características más interesantes de MOTOmed es que el usuario no necesita ser capaz de pedalear de forma autónoma para empezar a utilizarlo.
El entrenamiento puede realizarse de diferentes maneras.
Movimiento pasivo
Cuando la persona no puede generar el movimiento por sí misma, el motor del equipo moviliza las piernas o los brazos de forma guiada.
El usuario no tiene que hacer girar los pedales por su propia fuerza.
Esta posibilidad es especialmente relevante en personas con una movilidad muy limitada y es una de las grandes diferencias respecto a los pedaliers o bicicletas convencionales.
Movimiento asistido
Hay personas que sí pueden iniciar o participar en el movimiento, pero no tienen fuerza suficiente para mantenerlo de forma continua.
En estos casos, el equipo puede acompañar el movimiento y aportar asistencia.
De esta manera se aprovecha la capacidad que todavía conserva el usuario en lugar de sustituirla completamente.
Movimiento activo
Cuando la persona puede generar el movimiento por sí misma, puede realizar ejercicio activo y trabajar frente a una resistencia ajustada.
Por tanto, MOTOmed puede acompañar distintos niveles de participación: desde una movilización completamente motorizada hasta un entrenamiento en el que es el propio usuario quien realiza el esfuerzo.
¿Puede utilizar MOTOmed una persona que apenas mueve las piernas?
Sí. Precisamente esta es una de las situaciones en las que tiene sentido conocer este tipo de tecnología.
Determinados equipos MOTOmed permiten movilizar las piernas mediante el motor aunque el usuario no pueda mantener un pedaleo activo por sí mismo.
Esto no significa que cualquier programa de entrenamiento sea adecuado para cualquier persona. Cuando existe una patología, una lesión o limitaciones importantes de movilidad, las características del ejercicio deben ajustarse a la situación individual y a las indicaciones de los profesionales sanitarios correspondientes.
Pero no es necesario poder pedalear como lo haríamos en una bicicleta para utilizar un equipo de estas características.
¿MOTOmed sirve para piernas y brazos?
Depende del modelo y de su configuración.
Existen soluciones destinadas al entrenamiento de las extremidades inferiores y otras que permiten trabajar también los brazos.
Esto permite adaptar el equipo según dónde se encuentre la limitación de movilidad y qué tipo de ejercicio se quiera realizar.
En el caso de las piernas se utilizan pedales y sistemas de sujeción específicos. Para las extremidades superiores existen configuraciones con empuñaduras que permiten realizar el movimiento con los brazos.
También pueden existir necesidades adicionales de posicionamiento o sujeción dependiendo de las capacidades del usuario.
Por eso no conviene elegir un MOTOmed únicamente por el tamaño o el precio: primero hay que determinar qué necesita trabajar la persona y desde qué posición lo hará.
¿Se puede utilizar MOTOmed desde una silla de ruedas?
Sí. Determinados equipos están diseñados precisamente para permitir el entrenamiento desde una silla de ruedas.
La persona puede aproximarse al dispositivo y realizar el ejercicio sin tener que trasladarse previamente a otra máquina.
Para usuarios con una dependencia elevada, esto puede ser especialmente importante.
Si cada sesión de ejercicio requiere realizar previamente una transferencia complicada, es más difícil integrar el entrenamiento en la rutina. Poder utilizar el equipo desde la silla puede simplificar considerablemente el proceso.
Naturalmente, habrá que comprobar que la posición del usuario, la silla y los sistemas de sujeción sean adecuados antes de comenzar.
¿Qué diferencia hay entre MOTOmed y un pedalier convencional?
Esta es una comparación bastante habitual, porque externamente ambos permiten realizar un movimiento similar al pedaleo.
Pero están concebidos para situaciones diferentes.
Un pedalier convencional suele depender fundamentalmente del movimiento generado por la persona. MOTOmed incorpora motorización y diferentes funciones destinadas a adaptar el entrenamiento cuando existen limitaciones de movilidad.
Por ejemplo, cuando un usuario no puede completar el movimiento de forma autónoma, el motor puede realizarlo o asistirlo dependiendo del modo de funcionamiento y del equipo utilizado.
Por eso la comparación no debería limitarse a preguntar cuánto cuesta una máquina con pedales.
La cuestión realmente importante es:
¿Qué necesita que haga el equipo cuando la persona no puede realizar el movimiento por sí misma?
Ahí está buena parte de la diferencia.
¿MOTOmed es solamente para hospitales y centros de rehabilitación?
No.
MOTOmed se utiliza en hospitales, centros de rehabilitación, clínicas de fisioterapia, residencias y otros entornos profesionales, pero también existen soluciones que pueden utilizarse en el domicilio.
Para algunas personas, entrenar en casa tiene una ventaja muy práctica: evita que cada sesión dependa de un desplazamiento.
Esto puede facilitar la incorporación del movimiento a la rutina habitual, especialmente cuando salir de casa requiere ayuda de otra persona, transporte adaptado o varias transferencias.
El uso domiciliario no implica que el entrenamiento deba decidirse sin asesoramiento. Cuando existe una situación clínica concreta, un profesional sanitario puede ayudar a establecer qué ejercicio resulta adecuado.
¿MOTOmed sustituye a la fisioterapia?
No son equivalentes.
MOTOmed es una herramienta de entrenamiento y cinesiterapia que puede integrarse dentro de un programa más amplio de rehabilitación o mantenimiento de la movilidad.
Un fisioterapeuta puede valorar al usuario, establecer objetivos y determinar qué tipo de ejercicio resulta adecuado. MOTOmed permite realizar determinados movimientos de forma controlada y repetible.
Por eso es más útil pensar en ambas cosas como posibles complementos que como sustitutos.
¿Qué modelo MOTOmed elegir?
Aquí es donde conviene dejar de hablar de MOTOmed en general y empezar a hablar de la persona que lo utilizará.
No necesita la misma configuración alguien que quiere trabajar principalmente las piernas desde su silla de ruedas en casa que un centro de rehabilitación que utiliza el equipo con diferentes usuarios.
Para elegir correctamente hay que valorar qué extremidades se quieren trabajar, cuánto movimiento activo conserva la persona, si necesita asistencia motorizada, desde qué posición realizará el ejercicio y dónde se utilizará el equipo.
También existen diferentes accesorios y sistemas de sujeción que pueden ser importantes dependiendo de las necesidades del usuario.
Por eso, antes de elegir un modelo únicamente por sus especificaciones, merece la pena estudiar el conjunto.
¿Merece la pena tener un MOTOmed en casa?
Depende fundamentalmente de las capacidades y necesidades de la persona.
Para alguien que puede realizar ejercicio convencional con seguridad existen alternativas más sencillas. Sin embargo, cuando precisamente la falta de movilidad es lo que dificulta hacer ejercicio, disponer de un sistema capaz de proporcionar movimiento o asistencia cambia mucho las posibilidades.
Ese es uno de los puntos fuertes de MOTOmed: el usuario no tiene que adaptarse a una máquina de ejercicio convencional; el entrenamiento puede adaptarse al nivel de movilidad que conserva.
En algunos casos será movimiento pasivo. En otros, movimiento asistido. Y cuando sea posible, será el propio usuario quien genere activamente el ejercicio.
En Aidmoving podemos ayudarte a valorar qué solución MOTOmed se adapta mejor a las capacidades del usuario, el tipo de entrenamiento que se quiere realizar y el entorno donde se utilizará, ya sea en casa, en un centro de rehabilitación o en un entorno asistencial.
Porque cuando existe movilidad reducida, el objetivo no es exigir a la persona un movimiento que no puede realizar.
Es encontrar una forma de seguir moviéndose adaptada a sus posibilidades.









